El apetito viene a nosotros gracias a varios sentidos, principalmente por la vista y el olfato. Imagina un restaurante en donde se perciban malos olores; seguramente, la mala experiencia de los clientes resultaría en su pérdida y en referencias negativas hacia otras personas.
Las causas del mal olor pueden ser varias, pero las consecuencias son graves:
- Mala experiencia del cliente.
- Pérdida de comensales.
- Referencias negativas con efecto multiplicador (boca a boca).
¿Qué causa los malos olores?
Los olores se impregnan en la ropa y paredes. Algunas causas comunes en el ambiente de un restaurante son:
- Descarga de desechos orgánicos, grasas y aceites en el sistema de drenajes.
- Tuberías con adhesión de hongos y desechos en descomposición.
- Agua contaminada y reposada.
- Inadecuada ventilación.
- Retorno de gases por malas conexiones en tuberías o falta de sifones.
Sumar esfuerzos para eliminar estos olores mejora la experiencia del cliente interno y externo, fideliza a los comensales, contribuye a la inocuidad de los alimentos e impulsa la imagen del restaurante, generando más ingresos.
3 claves para combatir este problema
1. Ventilación de calidad
Los ambientes ventilados corren menos riesgo de acumular malos olores. Es vital que el sistema de aire acondicionado esté en óptimas condiciones, así como el extractor encargado de retirar el humo de la cocina.
2. Buenas prácticas de manejo de alimentos
Esto incluye desinfectar todas las superficies y utensilios de cocina, además de realizar una limpieza profunda del equipo y asegurar una correcta disposición de los desechos y sobras.
3. Degradación de grasas y aceites
Utilizar productos biológicos para degradar grasas en drenajes y trampas de grasa es un factor clave. Esto mejora la experiencia del cliente y facilita el trabajo de chefs y cocineros, quienes necesitan una cocina limpia, desinfectada y libre de taponamientos.
Nuestra recomendación: Para este fin, recomendamos Biobac GRS, una potente fórmula natural de bacterias, enzimas y surfactantes diseñada para remover aceites y proteínas que se depositan en las tuberías, eliminando los olores desde la raíz sin químicos secundarios.





